El diseño de este restaurante japonés se desarrolla al interior de una casa colonial, enfrentando el desafío de adaptar una nueva experiencia gastronómica a una configuración espacial de espacios angostos y lineales. En lugar de entender estas limitaciones como un obstáculo, el proyecto aprovecha la configuración existente para construir una secuencia espacial donde la arquitectura acompaña y transforma el recorrido.
La propuesta potencia los umbrales y transiciones entre cada ambiente, utilizando los cambios de espacio como momentos de pausa, descubrimiento y expectativa. Esta delimitación permite que el restaurante no se revele por completo desde un solo punto, sino que se experimente progresivamente a través del recorrido. Cada ambiente aparece después de atravesar un umbral, generando una sucesión de atmósferas que reinterpretan la arquitectura japonesa, donde el recorrido y la percepción se convierten en parte fundamental de la experiencia gastronómica.